7 de febrer de 2010, 10:02
Sasha Waltz & Guests
Gran Teatre del Liceu
Virtuosismo en carne viva
JOAQUIM NOGUERO (La Vanguardia, 07/02/10)
Para quien haya conocido a Sasha Waltz & Guests tras sus últimas dos visitas a Barcelona (la última con el operístico acuario de Dido & Aeneas en escena), estos Impromptus de Schubert que ahora su compañía y ella han coreografiado serán tan sólo una muestra más de la mezcla de belleza plástica casi abstracta y de exploración de lo humano que progresivamente ha caracterizado sus trabajos, a partir también de raíces míticas y en buena medida clásicas. A mediados de los noventa, su registro era más juvenil, naturalista e incluso jocoso: es cuando, por ejemplo, presentó en el CCCB una pieza que situaba a los espectadores en una especie de casa de vecinos berlinesa, llena de tipos curiosos y distintos cuyo carácter revelaba el movimiento, perfectamente caracterizados y singularizados todos los personajes. Entonces Sasha estaba como quien dice al inicio de los oscuros viajes a las profundidades del alma con que nos aborda ahora, y analizaba la realidad con la danza como simple pero muy útil instrumento: con ella nos diseccionaba desde fuera.
En cambio, cuando ahora aborda desde dentro parecido objetivo lo hace con disparos mucho más altos, como para que hagan diana tras una cierta parábola, y ya no nos enfrenta tan sólo a la realidad mediante la danza, sino que es la realidad misma de la danza el objeto de su análisis, también por analogía con otras artes. Los Impromptus de Schubert dan el tono de la pieza coreográfica: lírico y melancólico, sentido. Pero también impulsan su registro formal y, de rebote, ofrecen una posible insinuación temática, obligados los intérpretes a los mismos lances virtuosos a los que se ve forzada la pianista en más de una ocasión. La música de cuerpos no siempre en equilibrio queda subrayada tras largos silencios y quietudes. El lenguaje es esencial, pulida la gramática, reducido el vocabulario, tan enérgico como sensible, tan atlético como musical. La sensualidad de los cuerpos se mezcla con la angustia que parece tenerlos atrapados: el placer con el miedo, el agua con la sangre, en medio de pasos encharcados o de vueltas y revueltas. Tensas y como a la espera, todas estas bellas y duras imágenes se imponen por la calidad y fuerza del movimiento. Al final, el trabajo de construcción y desnudamiento formal finaliza plagado de ecos emocionales.